dimecres, 28 de desembre de 2011

La casa de la pradera

Chinos

Esta mañana he ido a comprarme un azucarero a unos “chinos” del barrio. ¡Qué gente! ¡Qué barbaridad! ¡Qué desconfiadas! En seguida que he desaparecido de su radio de visión, ha acudido a mi lado una china comiendo fideos chinos, a orbitar como un tiburón. ¡Qué miedo que tienen a que les “sislen” algo!

Por un lado, entiendo que en las tiendas de “chinos”, donde trabajan normalmente un matrimonio, los hijos-as adolescentes, la abuela, la tía Marga (¿Cómo se dirá en chino “Marga”?), y desconocidos varios, incluso para el matrimonio original, deba de emplearse el exceso de mano de obra (barata) de algún modo. Así que; a orbitar como “sputniks”.

Pero por otro lado, no deja de ser un acto de supino engreimiento pensar que la gente del barrio se mete en un “chino” para “sislar”. Personalmente, para “sislar” me meteré, en todo caso, en “El Corte Inglés”, pero no en un “chino”. ¡Menuda mediocridad!

Además, la gente que va a comprar a un “chino” es gente humilde, personas que, como yo, aun sabiendo la porcina mediocridad de sus artículos, les va muy bien ahorrarse unos centavos, por lo que ya no entra en nuestras mentes “sislarles”.

En fin, saquemos una de esas conclusiones antropológicas e históricas que aburren tanto. Allá va:

Las chinas, como muchas otras partes del continente, en general los llamados no-occidentales, han detestado bastante las formas de vida de occidente; Europa y EEUU. Las han detestado bastante por una identificación histórica de occidente con el capitalismo, todo ello bajo la forma de un diablo con cola de fuego. Tal vez por lo inhumano del capitalismo que las chinas piensen que aquí y ahora, les vamos a la zaga. A “sislarles” vaya. A enriquecernos con sus prósperos negocios. ¡Ellas que son tan humildes!

Una conclusión un poco aventurera y desganada pero… ahí queda. 

dissabte, 17 de setembre de 2011

Cuarentones a los 20

No entiendo a esta juventud. Su conservadurismo monumental que los torna casposos y aburridos. No sé de qué manera podríamos hacerles entender que los veinte años sólo se tienen una vez. Que después de eso, un día irán a la discoteca y se darán cuenta de que los más jóvenes mirarán sorprendidos como las luces de neón se reflejarán en sus canas.
Tal vez sea una putada de la biología, tal vez por eso, en plena eclosión hormonal, imitan la vida de sus padres y se ponen a parir hijos e hipotecas cuando cumplen los veinte. Y como tal vez a sus padres les pasó, y a los padres de sus padres, y a los primeros homínidos incluso les pasó, cuando lleguen a los cuarenta se sentirán patéticos en ese intento de recuperar su juventud, que yo he ilustrado con lo que les contaba de los neones, las canas, y la discoteca. 

Nuestra juventud, como aquellos segundos homínidos que hace 4 millones de años comenzaron a ser irreverentes y sabelotodos con los primeros, no innova nada. Es conservadora, mojigata, aburrida, y repite roles como una impresora cuya tecla “print” se ha atascado mientras multicopiaba en blanco y negro a sus padres. ¿Para qué les sirvió la adolescencia? Esa divina etapa tortuosa en la que uno se da cuenta de las imperfecciones de sus padres, y en la que se jura y se perjura que ellos nunca serán así… ¿Para acabar imitándonos? ¡Sois unos bocazas! ¡Unas rémoras de lo casposo!

Cumplen veinte años y tanta rebeldía se convierte en caca de vaca seca. Puro combustible que no se utiliza. Energía disipada entre un universo de roles, cánones, y zarandajas de adultoide tonto. Se juntan, se rinden al encanto de las hipotecas, se ponen a parir desempleados, empiezan a sacar panza, a llenar una nevera vacía cada sábado por la mañana, y de nuevo la tecla “print” atascada, atascada, muy atascada.
Aun con todo, repiten como loros, eso sí, aquel discurso que fue paja en su adolescencia y que repetían insaciablemente a sus adultos: “No controles mi vida”.
No opines, no intentes ayudarles, no trates de quitarles la venda de los ojos, no les plantes ante la nariz tu propia experiencia, te dirán siempre: “No controles mi vida”. Alguno incluso te dirá que “eres un carca”, mientras coge, eso sí, un carro de la compra, una lista que estuvo colgada en la nevera, y se perfumará con “Nenuco” para ir al Dia.

Y repetirán los mismos esquemas:

Ellos se agruparán en torno a otros y repetirán las mismas “machadas” una y otra vez. Sus genitales serán el centro de su vida, la única vía posible por donde la vida de un varón se reafirma constantemente. Lanzarán testosterona por todos sus poros mientras gritarán “gol” ante un televisor rodeado de latas de cerveza. Hablarán de sus coches, de la “championlí”, y se mostrarán sus penes para ver quien la tiene más grande y es el más macho entre los machos. Pronto hablarán de “parientas”, de “la Lorelai”, y de “mi vieja”. ¡Bufa! ¡Sólo escribir esto me ha provocado un bostezo!

Ellas se agruparán también. Se pondrán tibias entre ellas, sacarán cervezas de la nevera para los de los penes sacados, les rendirán pleitesía, y harán la ola complacidas cada vez que desde el salón se oiga que uno de ellos se ha tirado un pedo. Fíjense, ahora he bostezado dos veces, incluso he echado un sueñecito reparador.

¡Cómo aburrís jovencitos! Os diré ahora lo que dentro de veinte años no me atreveré a deciros por respeto y conmiseración. Os diré, cuando me contéis que os habéis apuntado a un gimnasio para reducir la panza, o teñido las canas por lo del neón de las discotecas, o que habéis empezado a estudiar “Historia del Arte” a los cuarenta, o que nos os llega para la pensión de la Lorelai y del Jonathan Mathew, os diré, decía, que ya os lo advertimos cuando cumplisteis veinte años.

¡Carcamales!


dilluns, 8 d’agost de 2011

Lost: la secuela.

Hace unos meses realizaba un interesante trabajo para la Facultad sobre la historia del conflicto entre israelíes y palestinos. Se trataba de hacer un montaje con secuencias de películas en las que apareciera reflejado este conflicto. Escogí películas como "Éxodo", "La última luna", "La sal de este mar", "Los limoneros"... en total unas ocho películas con las que monté un pequeño reportaje de media hora. Ni que decir tiene que rehuí el sempiterno tema del holocausto, porque en sí mismo, guarda poca relación con el conflicto.

Lo que pasó es que unas películas estaban en VOSE, otras no, y en algunas el sonido era tan malo que decidí subtitular todo el reportaje de una tacada, aprovechando las bienaventuradas ventajas del Windows Movie Maker. Fue un trabajo arduo, pero muy divertido y gratificante.

Mientras subtitulaba al aguerrido Paul Newman echando pestes de los británicos, se me ocurría que tenía que ser divertido hacerle decir otras cosas, aprovechando que en este incultísimo país de pandereta, mas allá de "championlí" y de alguna bobada más, no tenemos ni pajolera idea de inglés. Y como me quedé con esta espinita clavada entre las uñas de los pies, pues aproveché el "know-how" adquirido en el manejo del Movie Maker, y aquí les presento mi ejercicio.

No me la jugué con mi reportaje, lo que les presento es mi reversionado de una de las secuencias más remíticas de la incunable serie "Lost". Fui "lostomano", y "lostfílico" hasta el tuétano, pero me supera mi necesidad de reírme a mandíbula batiente muchas veces de mí mismo, otras veces de mis mitos.

Espero que les guste.


dimecres, 27 de juliol de 2011

"Buenas noches, ángel mío, que duermas bien"

Quisiera dedicar unas líneas al padre de Amy Winehouse. Como siempre me digo, la muerte es obscena para quien se queda. Para quien se va… pues mira, para un ratito minúsculo que uno está aquí, tanto da que este sea más o menos largo. Sin embargo, quien se queda, se queda para vivir la ausencia. Ausencias que muchas veces son como un alambre espinado que zigzaguea el corazón a cada bocanada de sangre.

Hoy publicaba la prensa el último mensaje de Mitch Winehouse a su hija Amy. Les comento que aun no he conseguido leerla de una tirada sin sentir agujas en mi garganta. "Buenas noches, ángel mío, que duermas bien. Tu papá y tu mamá te quieren muchísimo".

Mitch Winehouse podría haber dicho otras cosas, incluso podría haber callado, o podría haber rasgado su corazón a tiras frente a unos medios de comunicación ávidos de lágrimas descontroladas. Pero lejos de perder la dignidad, le ha dado las buenas noches a su niña, en un sueño sin despertar. Seguramente como lo hiciera otras veces; cuando Amy era niña y su profesora de Lengua se tornaba un monstruo desgarrador que irrumpía en sus sueños y la hacía sufrir. Son las palabras que se dicen a un baby cuando necesita de ti.

No hace falta caer en el “belenestebanismo”. No era necesario demostrar que uno sufre más que nadie; golpearse en el pecho, mesarse los cabellos… Simplemente era necesario reconciliarse con la muerte. ¿No les da la sensación de que este hombre siente liberado su pesar tras ver a su hija de 27 años autodestruirse lentamente? Quizá por eso su serenidad. No lo sé, pero me lo tomo en todo caso como un apunte magistral de entereza.

Desde aquí un abrazo a Mitch con mi garganta encogida. Me levanto en silencio y me descubro ante él porque a pesar de todo, sigue siendo su papi. Y esto, ni mil muertes que vengan, se lo va a arrebatar nadie

dimecres, 20 de juliol de 2011

- ¡Como te estás poniendo!


Hace unos meses, mientras estaba apoyado en una máquina de café que me preparaba el desayuno, un imbécil se me acercó con ganas de fastidiar. El imbécil en cuestión, me agarró por un michelín y exclamó: - ¡Como te estás poniendo!
Independientemente de que mi peso fuera excesivo, considero una falta de tacto, una impertinencia fuera de lugar, y una carencia absoluta de saber comportarse, decirme cuán gordo le parecía que yo estaba, sin habérselo preguntado. Pudiera haberle soltado un buen exabrupto, pero semejante calaña de tiparracos-as no suelen dejarse afectar por aquello a lo que ya están acostumbrados. Es más, no merece la pena ponerse a la altura de ejemplares así. Siempre he sentido mucha aversión por aquellas personas que dicen las cosas a bocajarro, sin pensarlas, bajo el pretexto de que ante todo; uno debe de ser sincero consigo mismo, por encima de todo, y arda Roma si me muerdo la lengua.

¡Y una mierda! La gente que no piensa lo que dice, merece de todo mi desprecio.

Evidentemente no me rebajé a contestar a semejante bazofia, pero reconozco que me miré al espejo y me vi inmenso. Demasiada protección acumulada en verano para soportar el invierno, quizá las comidas familiares en Navidad, la vida sedentaria... en definitiva; que le había echado unos kilitos extras a mi cuerpo serrano.

Unos meses después, - 9,5 Kg. más tarde me veo mucho mejor. Me siento ligero, me he comido todos los agujeros posibles de mi cinturón, y por fin me siento delgado. Eso es lo que yo quería.

Y ahí empieza lo mejor. En este momento, en el que me veo con casi diez kilos de menos, me doy cuenta de la calidad de muchas de las personas que me rodean. Gente envidiosa a quienes los celos les parten el alma, quienes sienten desprecio por la felicidad ajena, quienes se muerden los labios hasta sangrar cuando alguien alcanza sus objetivos, quienes arañan la parte inferior de sus sillas cuando huelen tu victoria.

Digamos que fue a partir del kilo – 6 más o menos, cuando empezaron a dirigírseme miradas contritas y lastimeras. Miradas de personas que me dedicaron frases como “-  ¡¡Ay... qué viejo se te ve!!” o “¡¡Uy... has estado enfermo!!”... o “¡Mmm.... se te ve tan arrugado ... parece que hayas cumplido los setenta!"
Lo que no saben es que a mí eso me enorgullece, me ayuda a perseverar, a mantenerme ahí, a sentirme mejor conmigo mismo... En el fondo, pienso que si se les ve tanto el plumero debe ser porque se me debe ver estupendo.

A mí no me cuesta nada decirle a alguien que se ha adelgazado, que se le ve mejor... que es fascinante que haya aprobado el examen de “Proctología y letras”... que desde que lleva esa pamela verde con frutas exóticas en la cúspide, se le ve más triunfante...  Mis padres me educaron para que siempre fuera amable con la gente, para que fuera agradecido con mis semejantes, para que valorara los logros de las personas que me rodean... Pero sobre todo para que supiese que no hay envidia sana posible, y que si la sintiese, que me mordiera la lengua y sonriera.

También he recibido silencio, por supuesto; silencios dignísimos porque no todo es bazofia en mi entorno. Al fin y al cabo, quien te ve cada día es más difícil que valore que agujero del cinturón estás usando. 
Y no pasa nada... aunque entiendo que mis – 9,6 kilos son tan evidentes que me pegunto si me hubiera encontrado con tanto silencio si en lugar de kilos hubiera perdido un ojo, la nariz, o me hubiera quedado calvo como una bombilla. Seguramente no, para la desgracia y para lo trágico siempre estamos a punto, aunque sólo sea para significarnos mejor que el otro.

En fin, en todo este proceso me quedo con dos cosas; con quienes abiertamente han seguido mi deslipidización y ahora se alegran al verme mejor conmigo mismo (son mis amigos de verdad en definitiva), y también me quedo con la frase que me dijo ayer mi dietista; - ¡Esto si que es un triunfo!

A la espera quedo de que se pronuncie el pedazo de mierda pútrida que hace medio año me agarró el michelin para decirme: - ¡Como te estás poniendo!
Pero tengo paciencia... ya vendrás bonita.

dijous, 30 de juny de 2011

Un relato infame.


El otro día vino mi prima a pintarse las uñas a mi casa. Vino porque pensamos que era triste desaprovechar un bote de 5 kg de pintura “Titanlux” de color rojo chorizo. A la pobre la abandonó el marido no hace mucho tiempo, y ahora intenta renovar su imagen para facilitarse pillar cacho el próximo fin de semana en algún tugurio de la ciudad.

Como les decía, su marido la dejó hace unos meses al descubrir que mi prima le ocultaba que en otra vida había sido un caballo. Mi prima no obró con mala intención; pensó que era aquel un detalle nimio e intrascendente que no merecía ser explicado. Además, ella no lo había sabido hasta hacía un tiempo cuando oyó comentarios en la carnicería.

La carnicera sin embargo, que es más larga que un mes sin catar chichi, siempre se ha caracterizado por tener una lengua cianúrica de agárrate y no te menees, así que se lo estaba contando a la del colmado de la esquina, que era vecina de la prima del hermano del marido de mi prima. No es que a ésta le importara mucho el pasado de mi prima, pero como más que sangre le corre vitriolo por las venas, escuchaba embelesada a la carnicera cuando fueron sorprendidas en plena diatriba.

- Que no se lo digas a mi marido que te corto la lengua… que mira que tú no me conoces cuando me encabrito… y que  tú que miras deslenguada, que veme preparando seis filetes de pechuga de mirlo o te meto aquí mismo… que no son para mí que son para mi marido, porque mira, debe ser por mi pasado caballuno o por lo que sea, pero yo no soy ni vegetariana, que soy herbívora y me pone la alfalfa… así que ya ves… - Decía mi prima enfurecida con la carnicera y ondeando al viento sus bucles cobrizos.

Claro, cuando un día el marido de mi prima entró en el colmado de la esquina para tirase un pedo frente al expositor de yogures, la otra no se pudo callar. Así que sin vigilar los modales le gritó que ya estaba bien, que cada vez que se tiraba un pedete frente al expositor de yogures, le caducaban todos de golpe y el jamón de York se le acartonaba. Y que mira, que qué te iba a decir yo… - y la del colmado de la esquina va y se lo casca. Es decir, lo que le casca es que mi prima en otra vida fue un caballo.

Y es que el hombre ya entró cruzado. Estaba en su oficina sentado en la fotocopiadora cuando bajo el culo se le rompió el cristal en mil pedazos. Los de “Urgencias” tuvieron que sacarle con unos fórceps el cartucho de “Cyan” por la oreja izquierda. Cómo no iba a estar de un humor de perros.

Así que entró en casa hecho un basilisco, se hizo la maleta y se largó a un motel de carretera a beber vodka, sopa de ave con fideos, y ginebra por un tubo. Tan amargado se quedó. Dicen que ahora va de un lado para otro cantando por soleares agarrado siempre a una botella.

Al fin y al cabo mi prima es una mujer con suerte. Me ha pillado redecorando mi casa y aun tenía pintura “Titanlux” rojo chorizo con la que había pintado el techo de la cocina. Ha podido así redecorar sus uñas que en un pasado fueron pezuñas.
Por otro lado, su marido la tenía muy pequeña, roncaba por las noches, roncaba en la siesta, a media mañana, en misa, el día de su boda… Le olía el aliento a zapato, el culo a gasolina quemada, y los pies a berberechos. Se puede dar con un canto en los dientes por haberse deshecho de él. A ver si ahora encuentra un buen cubanazo 20 años más joven que ella que la ponga bizca.

* NOTA: Este relato no tiene dobles intenciones, no hay contenido entre líneas, ni porta mensaje alguno. Es lo que lees.




diumenge, 29 de maig de 2011

Eran cantos de sirena

He estado oteando el proceso de selección para llegar a ser mosso. Parece ser que entre otras pruebas, se realizan dos tests cuyo enunciado reproduzco y traduzco del catalán.

  • Batería de tests dirigidos a evaluar las capacidades intelectuales i los procesos de razonamiento de la persona aspirante.

En este punto están finísimos; eluden polémicas de género utilizando un universal neutrísimo: “la persona aspirante”… Lo malo es que uno piensa que cuando se habla de una forma tan políticamente neutral lo que se está eludiendo es decir abiertamente: “preferentemente muy machos”. De todos modos, advertirles que el subrayado es mío.

  • Subprueba orientada a evaluar los rasgos de la personalidad de la persona aspirante, así como su adaptación personal y social.

¿Adaptación personal y social con respecto a qué? Se sigue con postulados políticamente neutrales que evitan decir: “así como reservarnos el derecho a seleccionar a quien nos salga del pepino.” Sin duda este tipo de enunciados son comunes en todos los “Requisitos” de cualquier empleo. No nos engañemos. Pero lo que yo me planteo es que relación tiene el uso de expresiones como “capacidades intelectuales”, “procesos de razonamiento” y “adaptación personal y social”, con esta foto:



A mí es que esta foto no deja de recordarme aquella secuencia de “El hombre y la tierra” en la que Félix Rodríguez de la Fuente escapa de una anaconda que quiere merendárselo. La diferencia está en que en esta foto es un mosso, que no me recuerda a de la Fuente, quien tiene agarrado a un chico indignado, que tampoco me recuerda a la anaconda. Pero es que además, recuerdo que el ilustre Félix nos explicaba que la anaconda gusta de asfixiar a sus presas antes de merendárselas, por aquello del estómago revuelto, luego, ya saben. Es decir, que el mosso pretende asfixiar al chico indignado… ¿para merendárselo? No entiendo. ¿Qué no iban bien desayunados el pasado viernes, cuando recibieron órdenes de meter la del pulpo a los débiles indignados de Plaça Catalunya, con la finalidad de prevenir altercados con los aguerridos hooligans del barça, metidos hasta el culo de alcohol y repletos de victoria?

No nos engañemos. Cuando el pasado 21 M los mossos comunicaron que no iban a intervenir para desalojar Plaça Catalunya, pese a la sentencia de la Junta Electoral, no era por solidaridad, ni por buena vecindad, ni por simpatía con las reivindicaciones de los indignados. Era porque no podían hacer otra cosa. Era porque la plaza estaba hasta el culo de gente y sólo un ataque aéreo del ejército hubiera podido desalojar las miles de personas que abarrotaban la plaza y las calles adyacentes.

Pero nos dejamos llevar por los cantos de sirena…

¿Por qué sí, el viernes 27  a las 7 a.m. y no el sábado 28 a las 23 p.m? Porque era lo más fácil, lo más cómodo, lo más viable… porque en esta vida sólo tienen cabida los más fuertes, los triunfadores, los ganadores. Los indignados fueron los considerados como la escoria social que iba a empañar la heroica gesta del barça.
Yo ya entiendo que esta sociedad catalana, barcelonesa, española, me da igual, necesita estímulos y alegrías, en estos momentos, con la que cae. Pero tampoco nos engañemos ahí; siempre nos comportamos igual, caiga la que caiga. Esta ciudad se estupidiza cada vez que el barça suelta un pedo.
Lo bueno, lo positivo, es que también esta ciudad va aprendiendo a movilizarse por otros temas. No sé hasta que punto coincide el público de un tipo de manifestaciones con el de las otras, pero eso importa poco; en BCN hay gente para todo.

El caso es que el gobierno de CIU no previó que su “ataquito” de nada lo que iba a provocar era un efecto llamada en la ciudad, y en otras también, abarrotando Plaça Catalunya y calles adyacentes, como pasó el 21 M. Porque lo que sí que tiene razón de ser y de existir en esta ciudad, y en otras, hoy, son las acampadas en espacios públicos de jóvenes que, alegremente, la prensa ha dado en llamar, sin ruborizarse: “ni-nis”.
Porque estos “ni-nis” están gritando que están ya hasta los huevos y hasta los coños de, siendo la savia que ha de nutrir nuestro futuro de cuarentones y cincuentones, les digamos encima que no trabajan porque nos les apetece y porque son unos mantas. Y que en esto, además, se les acuse, porque suena a patada en toda la genitalidad, que son  una “generación perdida”.

Pienso que el movimiento de acampados del 15 M es un ejemplo de la mayoría de cualidades que deberían regir los movimientos de cualquier sociedad. La solidaridad entre los miembros del grupos, las reivindicaciones de lo que es justo, los comportamientos pacíficos, la toma de decisiones en común, la organización de la colectividad, la heterogeneidad de grupos de edad, la igualdad de género… ¿Ven identificados aquí a los hooligans del barça? Bueno sí, en el último punto sí, tan tragicómica como la foto que les he puesto, es la realidad de que las mujeres han elegido un turbio mundo en el que integrarse; el fútbol.

En todo caso, chicas-os del 15 M, “personas aspirantes” a un mundo mejor, de vuestros movimientos y de nuestro apoyo depende el futuro. Un futuro que, no es que esté por llegar, es que ya está en marcha.

dimarts, 26 d’abril de 2011

Al regreso


Hoy nos hemos reincorporado al trabajo después de unos merecidos días de asueto y pascua. Pero en este regreso no estábamos todos. Un compañero ha fallecido. Luchó como un jabato agarrado de los cuernos de una enfermedad muy cabrona. Pero al final del camino, casi frente a la línea de meta, un mazazo inesperado se lo ha llevado por delante. 

No me voy a poner melodramático porque la muerte no merece que mi corazón se achique. Pero quisiera rendirle un pequeño homenaje desde este espacio. Creo que copiar, he dicho copiar, la última conversación que mantuvimos es como mantenerlo vivo mientras este blog existe. Letra por letra, tal cual él las tecleó.

Fue a raíz de mi anterior post sobre el concierto de Kylie Minogue. Sabía que Kylie le gustaba, y le mandé el enlace acompañado de unas brevísimas palabras.

Dije así:


Hola Pepe, buenos días.

El sábado estuve en el concierto de Kylie. Me acordé de ti. Escribí esto, y te invito a qué lo leas.

http://desayunocongarbanzos.blogspot.com/2011/03/kylie-en-barcelona.html

Un abrazo.

Él respondió:


Hola, Salva, gracias por acordarte de mí y mandarme esta crónica de Kylie. Manejas gran estilo y está muy bien esa visión de a pie y algo descreida, que como dices, de "enterados" ya había bastantes.
Me ha hecho mucha gracia lo de la "laca perdida".
En el video, los bailarines me han recordado a Corbacho/Sebas, con sus
mocasines de charol y los calcetines blancos. Supongo que se trata de una casualidad, que la idea del kitsch de Kylie está todavía en Grecia y no ha llegado aún a Ibéria.

Me apunto tu blog para seguirlo.
Un saludo,

Pepe.

Aquí estás pues. Un abrazo.

diumenge, 13 de març de 2011

KYLIE EN BARCELONA



Ayer estuve en el concierto de la gran Kylie Minogue. A pesar de mi devoción, tampoco creo que sea la más grande entre las grandes, ésta, a mi juicio personal y subjetivo es Madonna, pero sí que pienso que Kylie es la siguiente en la lista del pop, y que en muchos sentidos pisa los tacones a la Diva entre las divas. Para hacernos una idea, después ya vendrían otras monstruas como Rhianna, o Beyonce, entre otras, y al final de la lista, tras Chiquetete, el Fary, y Conchita Bautista; Lady Gagá.

No voy a lanzarme ahora a hacer una crítica de entendido porque yo no sé hacer críticas de conciertos; no sé si el enfoque visual bla bla bla, o la estética subjetiva bla, bla, bla, o si se vieron claramente las influencia de Kielowsky, la plástica de Kandinsky, o tal vez la mirada indiscreta de Hitchcock, no lo sé. Dejo la materia a los entendidos porque lo cierto es que en el concierto, permítanme la broma tonta y facilona, gente que “entendía”, ya había mucha.

El concierto estuvo bien. Tal vez mi “cuarentonidad” hizo que esperara ver a la Kylie de “Neighbors”, la del “Step back in time” y del “I Should Be So Lucky”, o la del “Better The Devil You Know”. A decir verdad, este último tema si que lo cantó, aunque, como en otros conciertos, reversionadolo con ritmos caribeños. No me decepcionó, pero reconozco que los temas de su último trabajo me llevaron un poquito hacia el bostezo, pese a una escenografía impactante y acuática que ya quisiera la Gagá. Claro, esta chica evoluciona, no se va a quedar toda la vida “haciéndole concesiones al pasado” para que yo me divierta. (El entrecomillado es de Alaska)

Pese al esnob que le pasó una bandera española que Kylie blandió con cautela sin izarla en demasía, y pese a algún silbido confundido entre otros menos beligerantes, a esta chica se la quiere en Barcelona. Tal vez por su noviazgo en y con esta ciudad, por ser su primer concierto en Barcelona, y por lo que todos ya sabemos. Que se la ama es lo que le demostró el público del Sant Jordi durante aquellas pausas programadas en las que Kylie se dejaba regalar cariño. Para que negarlo, las pantallas mostraban primeros planos de una Kylie con lágrimas de cocodrilo, que mucho me temo sean las mismas que las de Londres, Manchester, Melbourne, y otras ciudades del Kylie's Aphrodite–Les Folies Tour 2011. Pero ¿qué más da eso?, es como poner la cara para que te den un beso. ¿Porqué no? Se le da un buen beso de tieta, y punto.

Al Ayuntamiento de esta ciudad, como siempre, un cero bien patatero. Después de 20 años aun no ha aprendido que hay recorridos que hay que indicar con señales, y territorios comanche que hay que asfaltar. No puede ser tantísima escalera mecánica para subir al Sant Jordi, alternándose en los rellanos con barro y charcos enormes. Y es que ayer llovía de la ostia en BCN. No vean la de laca que se echó a perder ayer con la lluvia.

Y otro tantazo para TMB, quien lucía por todas partes la noticia de que, con motivo del concierto, metro y bus iban a funcionar durante toda la noche. ¡Venga ya! ¡Qué cinismo! Les recuerdo que hace unos meses actuó Miguel Bosé en el mismo espacio que Kylie, pero al pobre le tocó actuar entre semana. Al finalizar el concierto 18.000 personas quedamos a merced de los cuatro taxis que circulaban adormecidos por Plaza España… así que menos lobos, caperucitas.

En fin, digamos que valió la pena lo pagado. Valió la pena lo de los charcos y haber esperado lustros a que Kylie se fijara en esta ciudad en algo más que en buscar novio e ir de compras. Ahora hay que volver al mundo de lo real y ahí estamos.

dijous, 10 de febrer de 2011

UN CORTADO Y UNA SONRISA


Hace días que quiero escribir algo; algo desde el cabreo supino. Pero hoy he visto otra cosa que me ha llenado los ojos, y es esto lo que quiero contarles. Lo otro ya lo escribiré en otro momento, o quizá nunca. Da igual.

Esta mañana he llegado a las 7 a.m. a mi trabajo. Lo primero que he hecho ha sido salir a buscar un café en una de las máquinas que hay en las naves de Producción. Como es lógico a esas horas de la mañana en que ni las máquinas de café están despiertas, mi “24” ha tardado algunos segundos más de los habituales en descargarse. Entre tanto, mientras esperaba, mi vista se ha perdido en el final de la línea 5 de prensas, donde una chica recogía, inspeccionaba, y ubicaba piezas en un contenedor de salida.

Todos en nuestro puesto de trabajo acabamos desarrollando nuestras funciones de manera tan puramente mecánica que nuestro cuerpo acaba actuando por un lado, y la mente se nos va por otro. Yo que me he pasado muchos años en una cadena de montaje puedo asegurar que esto es así. Uno repasa mentalmente el cancionero de su grupo preferido, o recuerda un hecho cotidiano, o revive unas vacaciones, o recita la tabla de multiplicar del 14 mientras su cuerpo responde como un autómata. Lo mismo que cuando uno conduce, o friega los platos, o se hace una… bueno no, ahí no.

El hecho es que miraba a esta chica que les cuento, y observaba que más allá de sus manos y brazos, vivía en otra vida. Su vista seguía concentrada en las piezas que salían de la prensa, les pasaba cuidadosamente la mano buscando imperfecciones, y las colocaba después en el contenedor de salida, para empezar luego otro nuevo ciclo. Sin embargo; sonreía. Se quitaba entonces el guante y se tapaba la boca con la mano para sonreír más abiertamente. Luego continuaba con sus piezas y con sus funciones. Su mente estaba lejos. Muy lejos. Me habría paseado frente a ella totalmente desnudo y ni siquiera se habría echado a llorar con amargura. No estaba allí. ¿Dónde estaría su mente?

Quizá de vacaciones en Mallorca, o quizá recordando una acción de su hijo pequeño (esto último es muy probable porque recientemente ha sido madre). Tal vez un striptis de su marido, o una charla entre amigas, o podría ser que imaginara a su suegra cayéndose por las escaleras y partiéndose la crisma. ¿Por qué no? El pensamiento es libre. Es lo único verdaderamente libre que hay en nosotros.

Lo que a mí me llamó la atención, lo que me arrancó una sonrisa de ternura, lo que me llegó a lo más hondo, fue esa visión de la humanidad sin cosméticos. Esa inocencia que aflora en nosotros cuando nos vamos de nosotros mismos, cuando no nos sabemos observados, cuando actuamos sin interpretar requerimientos sociales.
Tanto es así, que descargado mi “24” aparté mi vista de la chica porque sentí que estaba invadiendo su “yo” más íntimo. Así que me fui a mi puesto de trabajo y empecé mi jornada laboral, aunque mucho más reconciliado con el mundo.

Son esos derroches de humanidad lo que más me seduce de las personas. Es en esa gestualidad espontánea cuando somos nosotros mismos y no lo que el resto de humanos espera de nosotros. Es cuando aflora nuestro “yo” más íntimo y personal, cuando no actuamos si no que nos movemos entre las bambalinas de nuestra propia existencia. Es de esos momentos en la vida en los que estamos solos, en los que somos únicos, en los que no hay más mundo fuera.

Son nuestros momentos. Somos nosotros mismos.  



NOTA: Dedico este post a la chica de la sonrisa.

dimecres, 26 de gener de 2011

MESSI ES UN HÉROE


Esta mañana he leído en la prensa la siguiente noticia:

"Messi, multado por felicitar a su madre.
Barcelona. (Redacción).- El Comité de Competición ha sancionado a Leo Messi con una multa, cuya cuantía no ha especificado, y una amonestación por mostrar en su camiseta un mensaje de felicitación a su madre en el día de su cumpleaños, durante el encuentro ante el Racing de Santander.
El organismo no ha especificado la cantidad que deberá pagar el argentino, pero el reglamento, en su artículo 91.1, habla de una multa de 2.000 a 3.000 euros" (La Vanguardia, 26/01/2011).

Me pregunto qué es lo que ha molestado tanto a este Comité de Competición como para tener que sancionar con 2.000 o 3.000 euros a Messi, cantidad que, dicho sea de paso, no creo desestabilice en exceso su economía. Supongo que en mi ignorancia suprema, tiendo a pensar que tal Comité está relleno de desalmados porque, pese a mi manía natural a la madridad, creo que un gesto tan humano no tiene razón de ser castigado. Otra cosa es que Messi se hubiera puesto a defecar en medio del campo, entiendo que ese sí que es un gesto humano cuyas consecuencias hubieran podido ser dolosas para el resto de jugadores, pero felicitar a su madre, no lo veo yo. Entiendo además, que la decisión de dicho Comité debe de estar más que justificada, dado que no imagino menos que a un grupo de pensadores, de razonadores, de intelectualidad en vivo, que entre el humo prohibido de cigarrillos, toma, muy a su pesar, tan dura decisión. 

En síntesis, pienso que lo que se castiga a Messi son dos cosas. La primera es su reacción afectiva irrumpiendo en un espacio donde el sentimiento que tradicionalmente domina es la hostilidad. La segunda es que Messi ha felicitado a su madre, no a su padre.

Siempre digo en tono de mofa, que lo que sería extraño ver en un campo de futbol es a 25, 30, o 100 mil personas leyendo o recitando a los clásicos. Eso sería rarísimo y tampoco es el sentido de un partido de fútbol. Lo que se vive en el campo de futbol es la rivalidad entre dos equipos que representan muchas cosas, entre ellas; nacionalidades. Lo que se mide es el poder del más fuerte, se aplauden sus estrategias, se loa su capacidad de driblar al enemigo en el campo de batalla. Se reproducen imágenes épicas de un frente de hombres con las manos protegiéndose en su virilidad, esperando un cañonazo decisorio. Muchas veces, si el cañonazo les derriba, el partido queda sentenciado.

Además, el público toma partido por uno de los dos bandos y lo expresa con gritos, insultos al contrario, banderas, emblemas, y otros signos que muchas veces culminan en la agresión; por ejemplo, en un botellazo. No hay señoras haciendo calceta, no hay niños jugando con sus plays, ni señores perfilándose el bigote. Hay competencia despiadada; uno vive, el otro sucumbe, y el empate es la deshonra.

Lo que se ha castigado a Messi es su osadía al alterar los diversos simbólicos de un campo de futbol, interrumpiendo la contienda para lucir en pleno fragor de la batalla un estruendoso y afectuoso: “Feliz cumple mami”. Dicho de otro modo; ha sido como ver bailar la samba a una monja clarisa en mitad de la pista de una discoteca de ambiente.

Como les decía, si en lugar de felicitar a su mami, Messi hubiera felicitado a su padre, estoy seguro de que la reacción del iracundo Comité hubiera sido otra. Lo que se castiga a Messi es su capacidad de expresar en público sus sentimientos a su madre, en lugar de venerar la figura masculina del padre en un momento de éxito. En ese campo de juego en el que un equipo gana y el otro pierde, y en el que el empate es la deshonra, reconocer la figura de la madre es como negar al padre. Negar al padre es negar la razón, la disciplina, el orden, la capacidad de triunfar en la vida, el verdadero nexo de unión, en tanto que imbuido de razón, entre un padre y un hijo. A los ojos del Comité, Messi no expresa la madurez que se espera de un adulto que se ha desprendido ya de las faldas maternas felicitando a su madre en público. Messi no encaja bien en los esquemas del héroe aguerrido que se da puñetazos en el pecho con su padre para ver quien se tumba antes. Messi, siempre a los ojos del Comité, que nunca a mis ojos, es un calzonazos, blando e inmaduro, que expresa públicamente su afecto por su madre, peor aun; por su mami. Eso es lo que ha castigado el Comité. La expresión de sus sentimientos en público, dirigidos además a su madre, lo cual nunca debe de hacer un hombre.

No me gusta el futbol. No sé apenas quien es Messi. Odio la sacralizada institución de las “Madres”. Pero creo que si se trata de ser hombre, Messi ha demostrado, además en público, que lo es más que todos los del Comité juntos. Y si de lo que se trata es de comportarse como un humano, también los supera a todos varias veces, por supuesto.