diumenge, 29 de maig de 2011

Eran cantos de sirena

He estado oteando el proceso de selección para llegar a ser mosso. Parece ser que entre otras pruebas, se realizan dos tests cuyo enunciado reproduzco y traduzco del catalán.

  • Batería de tests dirigidos a evaluar las capacidades intelectuales i los procesos de razonamiento de la persona aspirante.

En este punto están finísimos; eluden polémicas de género utilizando un universal neutrísimo: “la persona aspirante”… Lo malo es que uno piensa que cuando se habla de una forma tan políticamente neutral lo que se está eludiendo es decir abiertamente: “preferentemente muy machos”. De todos modos, advertirles que el subrayado es mío.

  • Subprueba orientada a evaluar los rasgos de la personalidad de la persona aspirante, así como su adaptación personal y social.

¿Adaptación personal y social con respecto a qué? Se sigue con postulados políticamente neutrales que evitan decir: “así como reservarnos el derecho a seleccionar a quien nos salga del pepino.” Sin duda este tipo de enunciados son comunes en todos los “Requisitos” de cualquier empleo. No nos engañemos. Pero lo que yo me planteo es que relación tiene el uso de expresiones como “capacidades intelectuales”, “procesos de razonamiento” y “adaptación personal y social”, con esta foto:



A mí es que esta foto no deja de recordarme aquella secuencia de “El hombre y la tierra” en la que Félix Rodríguez de la Fuente escapa de una anaconda que quiere merendárselo. La diferencia está en que en esta foto es un mosso, que no me recuerda a de la Fuente, quien tiene agarrado a un chico indignado, que tampoco me recuerda a la anaconda. Pero es que además, recuerdo que el ilustre Félix nos explicaba que la anaconda gusta de asfixiar a sus presas antes de merendárselas, por aquello del estómago revuelto, luego, ya saben. Es decir, que el mosso pretende asfixiar al chico indignado… ¿para merendárselo? No entiendo. ¿Qué no iban bien desayunados el pasado viernes, cuando recibieron órdenes de meter la del pulpo a los débiles indignados de Plaça Catalunya, con la finalidad de prevenir altercados con los aguerridos hooligans del barça, metidos hasta el culo de alcohol y repletos de victoria?

No nos engañemos. Cuando el pasado 21 M los mossos comunicaron que no iban a intervenir para desalojar Plaça Catalunya, pese a la sentencia de la Junta Electoral, no era por solidaridad, ni por buena vecindad, ni por simpatía con las reivindicaciones de los indignados. Era porque no podían hacer otra cosa. Era porque la plaza estaba hasta el culo de gente y sólo un ataque aéreo del ejército hubiera podido desalojar las miles de personas que abarrotaban la plaza y las calles adyacentes.

Pero nos dejamos llevar por los cantos de sirena…

¿Por qué sí, el viernes 27  a las 7 a.m. y no el sábado 28 a las 23 p.m? Porque era lo más fácil, lo más cómodo, lo más viable… porque en esta vida sólo tienen cabida los más fuertes, los triunfadores, los ganadores. Los indignados fueron los considerados como la escoria social que iba a empañar la heroica gesta del barça.
Yo ya entiendo que esta sociedad catalana, barcelonesa, española, me da igual, necesita estímulos y alegrías, en estos momentos, con la que cae. Pero tampoco nos engañemos ahí; siempre nos comportamos igual, caiga la que caiga. Esta ciudad se estupidiza cada vez que el barça suelta un pedo.
Lo bueno, lo positivo, es que también esta ciudad va aprendiendo a movilizarse por otros temas. No sé hasta que punto coincide el público de un tipo de manifestaciones con el de las otras, pero eso importa poco; en BCN hay gente para todo.

El caso es que el gobierno de CIU no previó que su “ataquito” de nada lo que iba a provocar era un efecto llamada en la ciudad, y en otras también, abarrotando Plaça Catalunya y calles adyacentes, como pasó el 21 M. Porque lo que sí que tiene razón de ser y de existir en esta ciudad, y en otras, hoy, son las acampadas en espacios públicos de jóvenes que, alegremente, la prensa ha dado en llamar, sin ruborizarse: “ni-nis”.
Porque estos “ni-nis” están gritando que están ya hasta los huevos y hasta los coños de, siendo la savia que ha de nutrir nuestro futuro de cuarentones y cincuentones, les digamos encima que no trabajan porque nos les apetece y porque son unos mantas. Y que en esto, además, se les acuse, porque suena a patada en toda la genitalidad, que son  una “generación perdida”.

Pienso que el movimiento de acampados del 15 M es un ejemplo de la mayoría de cualidades que deberían regir los movimientos de cualquier sociedad. La solidaridad entre los miembros del grupos, las reivindicaciones de lo que es justo, los comportamientos pacíficos, la toma de decisiones en común, la organización de la colectividad, la heterogeneidad de grupos de edad, la igualdad de género… ¿Ven identificados aquí a los hooligans del barça? Bueno sí, en el último punto sí, tan tragicómica como la foto que les he puesto, es la realidad de que las mujeres han elegido un turbio mundo en el que integrarse; el fútbol.

En todo caso, chicas-os del 15 M, “personas aspirantes” a un mundo mejor, de vuestros movimientos y de nuestro apoyo depende el futuro. Un futuro que, no es que esté por llegar, es que ya está en marcha.