Entrades

Me colé en una fiesta

Imatge
Agradezco la pregunta, nadie aun lo había hecho. Pues sí, me gustó, me pareció divina. Un viaje al pasado en toda regla. De repente cada tema te sitúa en un contexto, en el que lo cantaste o bailaste. De pronto uno se ve en su adolescencia cargando entre los brazos con una carpeta en la que enganchó la portada de un single de MECANO, junto a otras fotos recortadas de algunas revistas de la época como “Súper pop”. Una carpeta que todavía conservo entre otros fetiches de mi tierna juventud. Ese “Me colé en una fiesta” te pasea de nuevo por el Vall d’Hebrón camino del instituto donde lo que estaba de moda eran tópicos de adolescencia como Bowie, Jagger, Santana o Paco Ibañez. No me cayó ninguna bolsa de agua después de todo, pero se puso tanto en duda mi identidad sexual; tanto como yo pensaba de otros que eran pura estética piojosa; tanto que me hacían bostezar. “Todos los recuerdos de mi habitación, están escondidos al fondo de la estación, todos los momentos que pasé ley...

La casa de la pradera

Imatge

Chinos

Imatge
Esta mañana he ido a comprarme un azucarero a unos “chinos” del barrio. ¡Qué gente! ¡Qué barbaridad! ¡Qué desconfiadas! En seguida que he desaparecido de su radio de visión, ha acudido a mi lado una china comiendo fideos chinos, a orbitar como un tiburón. ¡Qué miedo que tienen a que les “sislen” algo! Por un lado, entiendo que en las tiendas de “chinos”, donde trabajan normalmente un matrimonio, los hijos-as adolescentes, la abuela, la tía Marga (¿Cómo se dirá en chino “Marga”?), y desconocidos varios, incluso para el matrimonio original, deba de emplearse el exceso de mano de obra (barata) de algún modo. Así que; a orbitar como “sputniks”. Pero por otro lado, no deja de ser un acto de supino engreimiento pensar que la gente del barrio se mete en un “chino” para “sislar”. Personalmente, para “sislar” me meteré, en todo caso, en “El Corte Inglés”, pero no en un “chino”. ¡Menuda mediocridad! Además, la gente que va a comprar a un “chino” es gente humilde, personas que, como yo, aun sa...

Cuarentones a los 20

Imatge
No entiendo a esta juventud. Su conservadurismo monumental que los torna casposos y aburridos. No sé de qué manera podríamos hacerles entender que los veinte años sólo se tienen una vez. Que después de eso, un día irán a la discoteca y se darán cuenta de que los más jóvenes mirarán sorprendidos como las luces de neón se reflejarán en sus canas. Tal vez sea una putada de la biología, tal vez por eso, en plena eclosión hormonal, imitan la vida de sus padres y se ponen a parir hijos e hipotecas cuando cumplen los veinte. Y como tal vez a sus padres les pasó, y a los padres de sus padres, y a los primeros homínidos incluso les pasó, cuando lleguen a los cuarenta se sentirán patéticos en ese intento de recuperar su juventud, que yo he ilustrado con lo que les contaba de los neones, las canas, y la discoteca.   Nuestra juventud, como aquellos segundos homínidos que hace 4 millones de años comenzaron a ser irreverentes y sabelotodos con los primeros, no innova nada. Es conservadora, moji...

Lost: la secuela.

Imatge
Hace unos meses realizaba un interesante trabajo para la Facultad sobre la historia del conflicto entre israelíes y palestinos. Se trataba de hacer un montaje con secuencias de películas en las que apareciera reflejado este conflicto. Escogí películas como "Éxodo", "La última luna", "La sal de este mar", "Los limoneros"... en total unas ocho películas con las que monté un pequeño reportaje de media hora. Ni que decir tiene que rehuí el sempiterno tema del holocausto, porque en sí mismo, guarda poca relación con el conflicto. Lo que pasó es que unas películas estaban en VOSE, otras no, y en algunas el sonido era tan malo que decidí subtitular todo el reportaje de una tacada, aprovechando las bienaventuradas ventajas del Windows Movie Maker. Fue un trabajo arduo, pero muy divertido y gratificante. Mientras subtitulaba al aguerrido Paul Newman echando pestes de los británicos, se me ocurría que tenía que ser divertido hacerle decir otras cosas, ap...

"Buenas noches, ángel mío, que duermas bien"

Imatge
Quisiera dedicar unas líneas al padre de Amy Winehouse. Como siempre me digo, la muerte es obscena para quien se queda. Para quien se va… pues mira, para un ratito minúsculo que uno está aquí, tanto da que este sea más o menos largo. Sin embargo, quien se queda, se queda para vivir la ausencia. Ausencias que muchas veces son como un alambre espinado que zigzaguea el corazón a cada bocanada de sangre. Hoy publicaba la prensa el último mensaje de Mitch Winehouse a su hija Amy. Les comento que aun no he conseguido leerla de una tirada sin sentir agujas en mi garganta. "Buenas noches, ángel mío, que duermas bien. Tu papá y tu mamá te quieren muchísimo" . Mitch Winehouse podría haber dicho otras cosas, incluso podría haber callado, o podría haber rasgado su corazón a tiras frente a unos medios de comunicación ávidos de lágrimas descontroladas. Pero lejos de perder la dignidad, le ha dado las buenas noches a su niña, en un sueño sin despertar. Seguramente como lo hiciera otras ve...

- ¡Como te estás poniendo!

Imatge
Hace unos meses, mientras estaba apoyado en una máquina de café que me preparaba el desayuno, un imbécil se me acercó con ganas de fastidiar. El imbécil en cuestión, me agarró por un michelín y exclamó: - ¡Como te estás poniendo! Independientemente de que mi peso fuera excesivo, considero una falta de tacto, una impertinencia fuera de lugar, y una carencia absoluta de saber comportarse, decirme cuán gordo le parecía que yo estaba, sin habérselo preguntado. Pudiera haberle soltado un buen exabrupto, pero semejante calaña de tiparracos-as no suelen dejarse afectar por aquello a lo que ya están acostumbrados. Es más, no merece la pena ponerse a la altura de ejemplares así. Siempre he sentido mucha aversión por aquellas personas que dicen las cosas a bocajarro, sin pensarlas, bajo el pretexto de que ante todo; uno debe de ser sincero consigo mismo, por encima de todo, y arda Roma si me muerdo la lengua. ¡Y una mierda! La gente que no piensa lo que dice, merece de todo mi desprecio. ...