diumenge, 29 d’abril de 2012

De paseo por aquí.

Después de un tiempo de abandono, me he decidido a escribir unas líneas, aunque sólo sea porque no quiero que este blog se muera de aburrimiento. ¡Estoy tan ocupado!
Entre mis ocupaciones está que finalizando mi licenciatura universitaria, me planteo algunos proyectos de Master para el próximo curso. Como estoy bastante acostumbrado ya a que lo que pasa por mi mente no importe más que un bledo con enaguas, si alguien siente curiosidad, me lo dice que me explayaré a gusto y le abrumaré con detalles hasta el suicidio por ingestión masiva de barbitúricos.

Aprovecho pues este regresillo para contarles la última.

Resulta que un día, buscando desestresarme un poco, me fui de pululeo por la ciudad; de paseo sin rumbo fijo. Sí, ya sé que cuando uno quiere desestresarse lo más habitual es que se vaya al campo a esnifar margaritas, pero miren... esperen que les cuente.
El hecho es que ensimismado en mis pensamientos y en mis sueños, me salí de la ciudad sin darme cuenta. De pronto me vi en mitad de nada y sin la ciudad a mis espaldas, de tanto que había andado. Me entró un poco de turbación, para que negarlo, porque tenía yo mucho que hacer en lugar de estar perdido en plena nada. Anduve pues un poco más esperando cruzarme con algún aledaño que pudiera indicarme la parada de metro más cercana.

Pero en lontananza avisté un recinto amurallado que mucho me llamó la atención. Pensé que si me acercaba, escapando de los clásicos calderos de aceite hirviendo que nunca fueron verdad, tal vez pudiera encontrar un plano con una señal de “Usted está aquí”.

Al llegar, un enorme centinela con cara de pato me cerró el paso.

-        ¿A donde vas pedorro?
-        Hola centinela con cara de pato - Respondí yo con amabilidad. – Me pregunto si sería usted capaz de indicarme como demonios regresar a Barcelona desde este punto perdido de la mano de Dios.
-        ¡Ah pues muy fácil! Regrese usted por donde ha venido y se encontrará con tal urbe en un plis-plas. – Me dijo el cara de pato mientras se rascaba el culo.
-        ¿Podría usted decirme que es esta mole que se yergue ante mí, por demás inexpugnable? – Le pregunté yo, ya que estaba allí.
-        ¡Claro! Está usted en el “Sitio de las Madres”. ¿Quiere entrar?

Al oír lo del “Sitio de las Madres” di un respingo hacia atrás, un leve gemido de pavor escapó de mis adentros, un instinto de apretar a correr en dirección opuesta tan rápido como dieran de sí mis piernas me recorrió la columna vertebral, el más visceral de los terrores invadió mis intestinos.

Había leído algo sobre este “Sitio” en la prensa. Se construyó hacía unos años como resultado de la creciente oleada de chantajes emocionales que apisonaban a la población. El gobierno tomó la decisión de ubicar este espacio en medio de la nada, en un recinto fuertemente protegido de donde no pudiera escapar ni el aire. Allí se confinaron todas las madres de la conurbación tras ser absorbidas por un potente “aspirador de madres” construido a tal efecto por la NASA. Leí además que se aplicó el invento a otras ciudades para respiro de la sociedad en general: Nueva York, Londres, París, Móstoles... respiran ahora mejor sin madres.

Pero no se crean, se reparó en todo detalle. Se construyó a cada madre su propio hogar con enormes cestos con cerezas para que fueran removiendo de vez en cuando. Para sostener de alguna manera el instinto de manipulación, se pensó.

Este hecho ha marcado un hito histórico en todas las sociedades occidentales al poner de manifiesto que en esta decisión hubo aplastantes unanimidades parlamentarias. En España, sin ir más lejos, se votó mayoritariamente esta solución con los votos en contra, como no, de quienes eran madres. Cuentan los periodistas que estaban en el hemiciclo en esta jornada de votación, que tras aparecer los resultados en las pantallas corrió el cava a placer.

Y las lágrimas, claro; las de las madres diputadas, lo cual, por cierto, les resultó harto fácil. Tanto como inmunidad habían causado ya en el resto de Congreso.

En cuanto a mí, pues empecé a andar en dirección opuesta y ensimismado de nuevo en mis elucubraciones mentales, llegué de nuevo a casa.

Le dejo ahora con un clipito que me encanta. Se trata de uno de los temas que veremos, quienes lo veamos, si lo podemos ver, en el próximo eurovisivo. Es la canción rusa. Quizá este mismo tema cantado por chicos pletóricos de gimnasio y chicas con tetas de plástico me parecería una mierda. Visto así, me parece magistral. Les deseo una rotunda victoria.

2 comentaris:

  1. Hola truman, de nuevo anti-edipo?... Interesada estoy en saber de tu master, lo afirmo de verdad... yo también estoy demasiado ocupada estudiando con el mío, pero ya me falta menos, un año exactamente, tengo miedo del TFM, pero creo que si puedo pagarme la matricula, lo superaré.... ESPERO TUS NOTICIAS

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  2. Bueeeno... tampoco tanto. En mi tírria hacia la madridad puede que se esconda mi propia incapacidad de sentirme un buen padre. Tal vez por eso arremeta sin piedad, contra nadie en concreto ni en particular, pero sí contra tan sacralizada institución. En fin, te llamo o te escribo en breve y nos contamos nuestros avatares.

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